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 Las Mujeres de Puente Blanco

A Short Story

by José A. Gómez

 

Esta leyenda urbana siempre a sido  contada por los chóferes de carros públicos del terminal de las lanchas en Cataño, ellos an sido los testigos oculares y protagonistas del fenomeno sobrenatural que ocurrio y ocurre en este sector conocido como Puente Blanco.

Los chóferes que se estacionaban en el terminal de las lanchas de Cataño, cubrian varías rutas en el area, estas rutas  se extendían a los municipios de Toa Baja y Bayamón. Los clientes de ellos en su mayoría llegaban en las lanchas que procedían de San Juan cada quince minutos. Las rutas o puntos donde llegaban estos carros públicos eran Palo Seco; comunidad del municipio de Toa Baja donde estan establecidas varías industrías de licorerías de Puerto Rico como La Bacardi y otras. Levittown, urbanización próspera del municipio de Toa Baja, Sabana Seca otra comunidad de Toa Baja y Bayamón, utilizando la carretera vieja,  que en esos tiempos era la única carretera directa que se conectaba con Cataño y viceversa.

Los chóferes daban servicio a estos puntos, hasta un poco despúes de las doce y treinta de la madrugada que era la hora cuando la última lancha de San Juan llegaba a Cataño, usualmente al caño. Los carros públicos se llenaban con seis pasajeros. Nunca se movia un carro de estos a ningún punto hasta tener montados en el carro los seis pasajeros. Todos los clientes estaban concientes de qué esto era así y si no habían seis pasajeros para salir, ahí se quedaban hasta que apareciera el sexto pasajero, muchas veces alguien se ofrecía a pagar por el sexto pasajero o por los que faltaran, dependiendo si esta persona tenía prisa y el dinero para pagar los demas pasajes. La ruta más difícil de recoger pasajeros era Bayamón regresando a Cataño, casi siempre el chófer bajaba con el carro vacío y si no recogía un pasajero en la carretera, tenía que bajar solito y esto les daba cierto temor, por lo oscuro y solitario que era esa carretera. Ellos eran un poco superticiosos y las historietas urbanas que se contaban en este sector eran bastantes macabras y de ultratumbas que si las llegabas a escuchar, seguramente les paraban los pelos de la cabeza al mas valiente. Una de estas historietas, posiblemente la mas tenebrosa y espeluznante de todas, era la de las mujeres de Puente Blanco, una leyenda que  los tocaba a ellos de muy cerca.

Cuenta la leyenda que una noché de fin de semana se encontraban estas tres amigas preparandose para ir a una fiesta, que un compañero de trabajo las había invitado para inagurar una casita que él se había comprado en una comunidad en las afueras de la carretera de Bayamón hacía Cataño. Ellas trabajaban en una factoría y eran buenas amigas y siempre se pasaban juntas. Esta noché estaban contentas ya que era fin de semana y ellas habían tenido una semana bastante fuerte en la factoría, Una fiesta y unos traguitos era la receta perfecta para comenzar el fin de semana. Ellas pensaban que posiblemente conocerían a alguien interesante ya que las tres estaban solteras y sin ningún prospecto. Ninguna de ellas era dueña o tenian un carro para moverse de un sitio a otro, por ende siempre utilizaban transportación pública y esta noché no era le excepción.

La carretera vieja de Cataño a Bayamón era bastante obscura ya que no tenía postes de alumbrados en toda la carretera. Ambos lados de la carretera estaban llenos de arboles frondosos que inclusive  en nochés de luna llena se le hacía difícil a la luz penetrar por las ramas de los arboles, porque eran tan coposias. De vez en cuando algunos chóferes, bajando de Bayamón a Cataño, recogían uno que otro pasajero en la carretera y esto era una bendición para ellos ya que hacía la vuelta algo productiva.

Mientras tanto, las amigas que ya estaban en la fiesta, comieron, bailaron bebieron y socializaron. Disfrutaron de lo maximo y salen de la fiesta con dos nuevas muchachas que habian conocido allí y que también vivían en Cataño. Las muchachas salen juntas hacía la carretera de Bayamón a Cataño y empiezan a caminar, pendientes mirando si pasaba algún carro publico o un pon que las llevara a Cataño. Todas la muchchas tenían algun tipo de lentejuelas en los trajes ya que era la moda del tiempo. Ellas siguen caminando por la carretera que en realidad estaba bastante obscura pero las lentejuelas de sus trajes brillaban cada vez que un carro pasaba con las luces encendidas y entonces podias notar que eran unas mujeres caminando por la carretera. Al poco tiempo de las cinco mujeres estar caminando, se para un carro público que regresaba vacío de Bayamón. El chófer les pregunta a las mujeres si estaban esperando un carro público y todas muy contentas le dijeron que si.

Luego de montarse en el carro las tres amigas se fueron al asiento trasero y las dos nuevas amigas se sentaron al frente con el chófer. Ya todas montadas en el carro emperzaron a hablar alto y reirse recordando los momentos que pasaron en la fiesta. De repente comienza a caer tremendo aguacero, a cantaros y casi no se veía la carretera. El chófer aunque muy experimentado iba bastante rapido y no pudo evitar que el carro empezara a zigzaguíar. De momento se barre y choca con un lado del puente que estaban pasando; el carro se levanta por encima de la valla protectora del puente y cae de frente al fondo de este. La gasolina del tanque del carro empezo a derramarse y cuando llega hasta el motor, provocó una explosion. Los gritos que se oyeron por toda la vecindad, se percibieron llenos de angustia, desesperación y dolor, finalmente se fueron ahogando en esa noché tragica y lluviosa.

¡Las cinco mujeres con el chófer habían quedados atrapados! El fuego los fue achicharrando poco a poco. Cuando llega la unidad de rescate, ya era muy tarde, habían quedados calcinados. No se podían identificar los cuerpos. Esta tragedía consterno a toda la comunidad de Cataño y de todo Puerto Rico.

Cuentan que una noché de fin de semana un chófer de carros públicos bajaba vacío de Bayamón hacía Cataño y ve en la carretera algo que estaba resplandeciendo, al acercarse mas con el carro se da cuenta que son cinco mujeres muy bién vestidas con trajes de lentejuelas. Él se para y les pregunta hacía donde iban y ellas, los mas alegre le dicen, hasta Puente Blanco. El chófer les ofrece llevarlas y ellas se montan en el carro y empiezan a reirse y hablar sobre las fiesta de la cual venían. De momento empieza a llover y la visibilidad se hizo difícil pero el chófer redujo la velocidad y al poco rato se eschucha una griteria ensoldecedora. El chófer hunde el pedal del freno y para con la cabeza puesta en el guía con todos los pelos de su cuerpo parados piensa ¿sera esto algo sobrenatural?. El chófer había cerrado sus ojos y cuando los abre y mira hacía atras, nota que las cinco mujeres ya no estan en el carro, al mirar por la ventana ve que esta parado al frente del Puente Blanco.

De alli nace la leyenda de Las Cinco Mujeres de Puente Blanco, que en los fines de semana después de la medía noché se ven caminando a unas mujeres con trajes brillantes en la carretera de Bayamón a Cataño esperando que alguien las lleve al Puente Blanco.

Jose A Gomez

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